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¿Cómo son las navidades en Alemania?

¿Cómo son las navidades en Alemania?

En pleno espíritu navideño nos hemos preguntado cómo se celebra la Navidad fuera de nuestras fronteras, concretamente en tierras germanas. Hoy analizamos cómo se viven las navidades en Alemania.

 

El adviento o advent

Gran parte de las tradiciones especiales que llevan a cabo los alemanes en estas fechas tienen lugar a lo largo del mes de diciembre, no sólo en los días propiamente navideños del 24 al 26. Una de las más importantes es el adviento (o advent), tradición que viene del catolicismo, ya que marcaba las semanas de espera al nacimiento de Cristo.

En Alemania es costumbre tener en las casas una preciosa corona llamada Adventskranz que se compone de cuatro velas junto a ramas verdes y que se coloca el cuarto domingo antes de Navidad. Cada domingo se va encendiendo una vela y así se marca la cuenta atrás hasta el 24 de diciembre.

 

Corona de adviento en casa

 

Pero no sólo eso, el adviento marca el ritmo de muchas de las costumbres alemanas. Por ejemplo, las luces que decoran las casas sólo las encienden una vez que ya se ha encendido la primera vela. Y también es tradición que ese primer domingo la familia se reúna para hacer las famosas galletas navideñas que luego comerán durante las fiestas.

Tal como ocurre en España, durante el adviento es costumbre tener en casa, comprados o hechos, uno o varios calendarios de adviento (en alemán Adventskalender) que van del 1 de diciembre al 24 y con los que cada día se obtiene una sorpresa, chocolatina o regalito. Los encontrarás en el típico formato de ventanitas que vas abriendo cada día o, incluso, hechos de bolsitas de tela o de papel; ya que prepararlo supone también una actividad para hacer en familia en los fines de semana previos al mes de diciembre.

 

Calendario de adviento casero en Alemania

Los mercadillos de Navidad

Pasear por casetas donde artesanos venden sus creaciones, tomar los dulces y bebidas típicas y disfrutar de las luces, la decoración y el ambiente navideño es algo que le debemos a los alemanes. Y es que la tradición del mercado de Navidad nació a raíz del que es ahora el mercado navideño más antiguo de Europa, el de la ciudad germana de Dresde, que se organizó por primera vez en 1434.

 

Dulces navideños alemanes

 

Actualmente en la región podemos visitar más de 150 mercadillos y en ellos nos encontramos puestos y casetas bien adornadas que ofrecen objetos para decorar y regalar, pero también alimentos y bebidas típicas de la navidad alemana para disfrutarlas con amigos y familiares.  

Generalmente se ponen en marcha a mediados de noviembre, respetando el adviento (los domingos se cierra hasta que comience el adviento que ya sí abren a diario), o bien a partir del 1 de diciembre; y podemos visitarlos hasta el 27 o el 28 según la ciudad.

 

Mercado de Navidad en Alemania

El árbol de Navidad

Otra de las tradiciones germanas que hemos adoptado sin saberlo es la del árbol de Navidad. El llamado Weihnachtsbaum se implantó como elemento de la decoración navideña en Alemania en torno a 1605 y se extendió por el resto de Europa.

En un primer momento se adornaba con velas, manzanas y otros alimentos hasta que dieron paso a las actuales bolas y luces eléctricas. Lo típico es colocar un abeto natural, ya que tener un árbol de plástico está mal visto y “rompe las tradiciones”. Esto ha hecho que al finalizar las fiestas las calles se llenen de cadáveres de abetos cortados que ya no valen pero que, eso sí, los ayuntamientos recogen para reutilizar como fuente de energía con su quema.

 

San Nicolás (Sankt Nikolaus)

El antecesor al Papá Noel americano, San Nicolás de Bari, tiene mucha presencia en Alemania. Eso sí, lo celebran bastante diferente a lo que estamos acostumbrados. Allí su día es el 6 de diciembre y, según la tradición, Sankt Nikolaus dejará dulces, frutas y pequeños regalos en los zapatos que han dejado los niños en la puerta de la casa la noche anterior; siempre y cuando hayan sido buenos, eso sí.

Aunque no es festivo en el país, sí es un día que se celebra tanto en los colegios como en las oficinas, donde se recibe la visita de Sankt Nikolaus y se reparten regalos entre los compañeros.

 

Chocolate de Sankt Nickolaus

La gastronomía

¿Qué sería de un período festivo sin los alimentos y bebidas típicas para celebrarlo? Al igual que en España, en estas fiestas los alemanes se reúnen para comer y beber. En estas fechas nos encontramos platos típicos como las salchichas con ensalada de patatas, que no puede faltar en nochebuena; el ganso asado, o Weihnachtsgans; y la carpa horneada, o Weihnachtskarpfen.

Pero por supuesto algo imprescindible son los dulces. Ya hemos hablado de lo importante que es para las familias germanas reunirse a hacer galletas. Las Spekulatius, galletas con formas navideñas; o las Lebkuchen, que llevan anís, jengibre y frutos secos; se convierten en las grandes protagonistas. Aunque también son muy típicos los panes especiales, bien con pasas y frutas, como el famoso Stollen, o bien recubiertos de chocolate, como el llamado Baumkuchen.

 

Galletas en Navidad

 

Y ¿qué ocurre con la bebida? Pues en las navidades alemanas lo típico es beber vino caliente. Sí, como lo lees, vino caliente. Y es que no hay nada mejor para combatir el frío en estas tierras que el Glühwein, un vino especiado que se calienta y que se ha convertido en el mayor reclamo de los mercadillos navideños, es la bebida tradicional navideña por excelencia.

Si esto no te convence, también encontrarás otros ponches calientes, tés, infusiones e incluso un vino sin alcohol que aderezan con canela y azúcar y suelen beber los niños, ya que es más dulce.

 

Grupo bebiendo vino caliente o Glühwein

¡Y llegó la Navidad!

En Alemania son festivos el 25 y el 26, lo que alarga los días propiamente navideños desde el 24 al 27 en casi todas las regiones. El día de nuestra Nochebuena, para los alemanes se divide en una mañana estresante y una tarde/noche muy familiar. Es tradición buscar los regalos y envolverlos ese mismo día siempre que se pueda, por lo que las tiendas están abiertas por la mañana para todas estas compras de última hora.

Por la tarde las familias se reúnen en las casas, encienden la última vela de su Adventskranz y decoran el árbol de Navidad, ya que la tradición marca que los últimos adornos se coloquen con la llegada de Cristo. Después suelen celebrar una cena sencilla con la típica ensalada de papas y el ganso asado y abren los regalos que Jesús deja debajo del abeto.

 

Niña adornando el árbol de Navidad

 

Los días posteriores se centran en comidas y cenas familiares, ir a la iglesia, cantar villancicos y contar fábulas navideñas. Ésta última es también una importante tradición alemana que pasa de generación en generación, con la que los padres les van contando a sus hijos los cuentos típicos de Navidad, muchos de ellos adaptaciones de las historias de los Hermanos Grimm.

Y tú, ¿qué otras tradiciones conoces y te resultan imprescindibles en estas fechas? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Nosotros os leeremos comiendo Stollen. Frohe Weihnachten! 😊

10 razones por las que irte a estudiar al extranjero

10 razones por las que irte a estudiar al extranjero

Estudiar lejos de casa y en otro país puede resultar una experiencia muy enriquecedora para ti y para tu currículum. Si aún dudas de si es para ti, te damos 10 motivos por los que deberías formarte en el extranjero.

Está claro que estudiar en otro país, lejos de tu familia y amigos, puede hacerte dudar sobre si será una buena idea o si merecerá la pena. Enseguida se nos pasan por la cabeza posibles impedimentos como el dinero, la distancia, el idioma… Pero alerta spoiler: sí, merece la pena y sí, deberías hacerlo. ¿Por qué? Pues hay muchísimas razones por las que viajar a formarte fuera puede cambiarte la vida, pero hoy te las resumimos en éstas:

 

1. Aprenderás otro idioma

Ya lo hemos comentado en varias ocasiones, una inmersión lingüística completa es la manera más rápida, sencilla y eficaz de aprender un idioma. Al vivir y estudiar allí no te quedará más remedio que intentar entender a los nativos y hacerte entender en tu día a día. Esa necesidad de supervivencia acelera la capacidad de tu cerebro de asimilar ese nuevo lenguaje y, seguramente, conseguirás desenvolverte mejor en dos meses que si hubieses estado dos años en una academia tradicional.

 

2. Saldrás de tu zona de confort

Alejarte de tu familia y amigos, de tu tierra y de todo lo conocido te obliga a salir de tu zona de confort, lo que acelerará tu capacidad de desarrollo en múltiples aspectos. Cuando estás fuera te vuelves más autónomo, aprendes a adaptarte a otras formas de vivir e, incluso, consigues adelantarte a algunos acontecimientos e imprevistos. Por algo no paramos de escuchar que todo lo bueno nos espera fuera de nuestra burbuja de confort. En definitiva, te abrirá un nuevo horizonte tanto a nivel personal como profesional. 

 

Mochilero en la ciudad

3. La educación intercultural 

Conocer otras culturas, integrarte en ellas y desarrollar una nueva perspectiva social es algo cada vez más valorado por las empresas a la hora de contratar a sus trabajadores. Estudiando en otro país podrás comprobar que hay tantas costumbres y formas de vivir como personas. Tener una educación intercultural te aporta valores nuevos y un enriquecimiento personal que no puedes obtener sin ver de primera mano esas historias de cada nueva persona que se cruce en tu camino durante la experiencia.

 

4. Es un valor extra para tu CV

No es lo mismo que en tu currículum aparezca que tienes una carrera y un B2 de un idioma a que figure que esa carrera (o parte) la has estudiado directamente en el extranjero y allí has adquirido un B2 o el nivel que sea. Las empresas saben que apostar por un trabajador que ha estado en el extranjero es un valor seguro, ya que buscan esa capacidad de desarrollo y adaptabilidad que el 99% de las personas que se forman fuera adquieren durante ese período. Además, son conscientes de que has podido desenvolverte en un país con un idioma distinto a tu lengua materna, por lo que ya no se trata de un título si no de dominarlo de verdad. Sin duda, tu currículum pasará automáticamente a estar por delante del de muchos otros candidatos de cara a un puesto laboral.

 

Currículum sobre la mesa de la oficina

5. Aprenderás con otros modelos educativos

Cuando decides que vas a estudiar en el extranjero amplías enormemente el horizonte educativo, es decir, puedes decidir entre los diferentes modelos formativos que existen actualmente en los distintos países y elegir el que mejor se adapte a ti. Cambiar el sistema en el que estudias te ayudará a conocer nuevos métodos de aprendizaje y a obtener nuevas herramientas para ello. A veces, un nuevo esquema de estudio puede ser la clave para que lo superes con éxito.

Además, viajando fuera tienes la opción de especializarte en tu sector en una era en la que cada vez son más importantes los pequeños nichos. Si tu área nació en un lugar en concreto, seguramente se valore más que estudies allí y podrás aprender de manera más específica y enfocada al futuro que quieres conseguir.

 

6. Conseguirás una red de contactos internacional 

Se dice que hay que tener amigos hasta en el infierno y es verdad. Conseguir una amplia red de conocidos y amistades por todas partes del mundo y de diversos ámbitos puede ayudarte en un futuro para viajar más, conocer nuevas actividades o acceder a un puesto de trabajo. Pues bien, vivir un tiempo en el extranjero te abrirá un enorme abanico nuevo de gente que conocer y con la que poder integrarte y desarrollar lazos que pueden terminar siendo amistades duraderas. Sal, socializa y habla con todo el mundo. Estarás practicando idiomas a la vez que creas contactos.

 

Grupo de amigos brindando

7. Podrás hacer más turismo 

Cambiar tu ciudad natal por otro destino te acerca a muchos lugares que seguramente siempre has tenido muy difícil conocer. En tu tiempo libre podrás hacer escapadas, conocer otras ciudades e incluso viajar a países vecinos y hacer turismo. Se vuelve algo mucho más fácil y accesible. Además, cuando creas amistad con los nativos, éstos se convierten a menudo en tus guías y pueden llevarte a sitios menos conocidos y que de otra manera nunca hubieras podido ver ni conocer.

 

8. Accederás rápidamente al mercado laboral 

Si unimos las nuevas competencias que adquieres en base a una experiencia en el extranjero, como la capacidad de adaptación y la autonomía que antes comentábamos, a la educación intercultural y el aprendizaje de un nuevo idioma; tenemos un perfil profesional que destacará muy por encima de aquellos que sólo hayan estudiado en su país natal. Estos valores, junto a tu nueva red de contactos, acelerarán exponencialmente tus posibilidades de acceder al mercado laboral. Las empresas buscan trabajadores con un desarrollo cada vez más completo y, por tanto, esto resulta un valor añadido que suelen tener mucho en cuenta.

Si además, a la hora de elegir un sistema educativo, has elegido un modelo de formación dual, directamente ya formas parte de una empresa y es muy probable que al finalizar los estudios continúes allí; por lo que te ahorras muchos meses de ese bucle en el que se encuentran la mayoría de universitarios en nuestro país a los que no contratan sin experiencias pero tampoco les dan la opción de conseguirlas.

 

Chica feliz en el ordenador

9. Desarrollarás una mentalidad global

Empaparte de una cultura extranjera te hace ver la propia desde otra perspectiva, lo que ayuda a crearte nuevas ideas, visiones y opiniones acerca de ti, tu vida y del mundo que te rodea. Tras vivir en el extranjero ya le habrás perdido el miedo a salir de tu zona de confort, por lo que automáticamente se te amplían las metas y objetivos porque ya no dependen del lugar al que tengas que ir para conseguirlas; además de que ya estarán libres de muchos prejuicios con los que crecemos de forma inconsciente. Una mentalidad global hará que incluso te plantees cosas que antes ni siquiera imaginabas y que puedas comprender mejor el funcionamiento de otros sistemas de trabajo y de otras formas de vida; lo que ayudará a que te adaptes más rápido a una nueva situación y que crezcas personal y profesionalmente.

 

10. Te pagarán por estudiar allí

Hemos dejado lo mejor para lo último y es que sí, hay países que te pagarán porque estudies allí. Cada vez más universidades luchan por el sobrenombre de Internacional porque genera prestigio y atrae a más estudiantes, por lo que facilitan mucho la integración y la entrada de estudiantes forasteros a sus clases. Pero no sólo eso, los propios gobiernos quieren formar a jóvenes de fuera de sus fronteras para que se queden allí y aumentar su mano de obra cualificada, por lo que dan multitud de ayudas y becas que te sustentan mientras estudias. Hay ayudas al transporte, para el alojamiento o incluso una mensualidad para tus gastos de manutención. Es el caso de países como Australia, Dinamarca, EEUU o Alemania.

Así que si después de todas estas razones seguías preocupándote por el coste de ir a estudiar a un país extranjero, ya no tienes que preocuparte por ello.

 

Maleta y pasaporte

 

En conclusión, estudiar en el extranjero es una experiencia inolvidable y muy enriquecedora que, sin duda, marcará un antes y un después en tu vida. Puede suponer una gran diferencia en el futuro y acercarte a lo que realmente quieres, para que puedas trabajar en tu sector con mejor calidad de vida.

Fotos: Pixabay y Pexels.

¿Por qué vivir en Friburgo cambiará tu vida?

¿Por qué vivir en Friburgo cambiará tu vida?

Los españoles solemos pensar en Alemania como un país con clima frío, idioma difícil y muy industrial. Y, la verdad, puede que no nos falte razón, pero hay mucho más que eso. Existen rincones que te van a enamorar y, sin duda, harán que quieras mudarte a vivir allí.

Estamos hablando, cómo no, de la región de la Selva Negra; un territorio con paisajes y pueblos de cuento que nada tienen que envidiarle a la Alsacia francesa o a los alpes suizos. Friburgo, o Freiburg, es su puerta de entrada; pero, además, es la cuarta ciudad más grande de Alemania. Es conocida especialmente por sus canales de agua y por ser una ciudad universitaria que recibe a más de 24.000 estudiantes al año. 

Freiburg, ciudad verde

Pero, sin duda, el título que más orgullosos están de lucir sus habitantes es el de la “ciudad verde”. Y es que Friburgo está declarada la capital ecológica alemana con diferencia y, probablemente, sea la urbe más sostenible de Europa. Algo rápidamente apreciable mientras paseas por sus calles, ya que en todo el centro no verás ni un solo coche. En su lugar, tranvías, bicicletas y peatones son los verdaderos dueños de las calles. Y la verdad, además de que esto hace que la ciudad sea mucho más tranquila y se respire un aire bastante puro, también hace que puedas disfrutar mejor de sus suelos adoquinados y su estética medieval.

Friburgo fue una de las zonas más castigadas durante la Segunda Guerra Mundial. Se destruyó el 80% de la ciudad a causa de los bombardeos. Pero, lejos de quedarse en ese gris de las cenizas, decidieron hacerla resurgir cual ave fénix y convertirla en la ciudad verde que es ahora. En su reconstrucción, ya enfocada desde un modo sostenible, se han recuperado los edificios históricos y ese aire de cuento que consigue la arquitectura gótica europea. Sin duda, en cuanto contemples sus calles, rincones y recovecos, vas a enamorarte completamente de este lugar.

Calles del casco histórico de Freiburg

El enclave en el que se encuentra también ha favorecido mucho esta evolución. Friburgo es la ciudad más cálida de Alemania gracias a sus 2.000 horas de sol al año. Algo muy a tener en cuenta para cualquier español (y sobre todo malagueño) al que le cueste renunciar a nuestro clima. Allí sí te vas a encontrar cielos azules e, incluso, un verano caluroso. Pero no te preocupes, podrás refrescarte en sus canales de agua que recorren la urbe al más puro estilo veneciano. Eso sí, ten cuidado si te caes, ya que según cuenta una de sus leyendas, quien ponga el pie en un Bächle (canal) por accidente, acabará casándose con un Freiburger o una Freiburgerin.

Tanto sol hace que puedan generar su propia electricidad casi de manera autónoma, puesto que la mayor parte de la energía la obtienen a través de los múltiples paneles solares que se encuentran tanto en los edificios públicos como en las viviendas particulares. De hecho, son pioneros en los llamados «edificios pasivos», que ahorran el 90% de la electricidad gracias al aprovechamiento de recursos y su arquitectura sostenible.

Puente azul o Wiwili en Friburgo

En cuanto a la movilidad, tampoco tendrás que preocuparte por cómo llegar a los sitios, ya que toda la población tiene siempre cerca una parada de tranvía que te conectará con cualquier punto de la ciudad. O si lo prefieres, puedes moverte en bici sin problemas, gracias a sus más de 400km de carriles que se han creado para ello.

Cuando quieras viajar fuera del casco histórico y sumergirte en la naturaleza, solo tendrás que subirte al que es el funicular más largo de Alemania (recorre unos 1.200 metros en 20 minutos), encargado de conectar el centro de la ciudad con la Selva Negra, concretamente, el famoso cerro Schauninsland.

Funicular que conecta Friburgo con la Selva Negra

Si te apasiona el senderismo o sencillamente quieres saber de primera mano si los bosques de esta región son tan verdes y frondosos como parecen en las fotos, ésta será una más de las razones por las que mudarte a Freiburg. Y es que hay multitud de senderos que puedes recorrer con imponentes miradores en plena naturaleza que harán que llenes la memoria de tu móvil con las fotos tan sólo el primer día que lo visites.

Calle del centro de Freiburg

En definitiva, su emplazamiento, su clima y el desarrollo que ha vivido la ciudad en los últimos años hacen que cada vez más empresas y personas decidan visitar Friburgo para conocer de primera mano cómo se vive de manera sostenible sin renunciar a ninguna de las comodidades del mundo urbano. Un lugar precioso, sostenible, con ambiente universitario y buen tiempo… No tardes mucho en hacer las maletas 😉 

 

¿Qué pide el turista de hoy?

¿Qué pide el turista de hoy?

Si trabajas en el sector del turismo o vas a trabajar en él, seguramente ya habrás notado cómo ha ido cambiando éste a lo largo de los últimos años. La digitalización, la moda de viajar por sensaciones o la amplia competencia actual, son sólo algunos de los factores que tendrás que tener en cuenta si quieres satisfacer las exigencias del turista en pleno 2019.

Tras la sorprendente noticia de la quiebra del gigante británico Thomas Hook al comienzo de este otoño, ha quedado más claro que nunca eso de “renovarse o morir”. Y es que hoy en día los viajeros ya no abogan tanto por aquel paquete turístico de agencia con la semana a todo incluido preparada. Tenemos Internet al alcance de nuestra mano y, con ello, todo tipo de información acerca de los lugares, alojamientos y experiencias de cada país y rinconcito del planeta.

Algo que no deben perder de vista los empresarios y trabajadores del sector: la digitalización ha llegado para quedarse. Está claro que ha revolucionado la manera de buscar, reservar y disfrutar los viajes por completo, así que hay que estar preparado para ello.

 

Hotel en plena naturaleza

Diferenciación

 

En un mundo donde la imagen en redes ha pasado a ser casi más importante que el viaje en sí, prima lo diferente y exótico. Saber ofrecerle al turista una experiencia peculiar, distinta y de calidad con la que presumir en su ámbito social es fundamental y te hará ganar puntos de cara a los clientes.

Es la clave de que los eventos, sean culturales o deportivos, o la oferta de actividades unida al alojamiento en sí, estén teniendo tanto éxito. Últimamente el viajero se deja guiar por sensaciones y tiene en cuenta antes el propósito del viaje que el destino que vaya a visitar.

 

Turista haciendo fotos con su móvil

El mundo digital

 

Como ya hemos comentado, Internet es el culpable de haber revolucionado el sector de pies a cabeza. Los turistas conocen los destinos a través de una fotografía que vean en Instagram, una página de Facebook o un anuncio en Google; y a raíz de ahí ellos toman la iniciativa a la hora de recopilar toda la información, comparar y reservar su estancia.

Esto hace que cada empresa que se dedique al turismo tenga que tener en cuenta su reputación digital y la obligación de conseguir llamar la atención y curiosidad de los potenciales clientes. Facilitar la información y acelerar los trámites de reserva y check in son factores también primordiales a la hora de ser el elegido por los turistas.

 

Cascada y senderismo

Calidad y calidez

 

Vivimos sumergidos en una vorágine de estrés, prisas y deshumanización dentro de las rutinas urbanas del día a día. Esto hace que cuando viajemos, no sólo busquemos un trato personalizado y aquello de “que nos mimen por un día”, también lo exigimos para poder sentirnos a gusto en nuestras vacaciones; es decir, se ha convertido en algo que no puede faltar.

Está claro que éste es un factor que está ampliamente unido a lo que antes comentábamos acerca de las sensaciones. Es importante generar un vínculo con el cliente para que aporte una buena valoración en redes sociales y pueda aumentar nuestra reputación digital.

Saber diferenciarse y adaptarse a la digitalización que hemos vivido en los últimos años son las claves para tener éxito entre los turistas de hoy en día.

Por supuesto, al haber mayor información en Internet y, por tanto, tener más acceso a la competencia, aumenta también la exigencia del turista en cuanto a la calidad del servicio. Hoy en día, si el viajero no se siente cuidado, cambiará rápidamente a otro lugar y ya no habrá más oportunidades. Eso sí, no nos fijemos sólo en lo negativo, este auge de las redes sociales también aumenta exponencialmente la buena reputación cuando el servicio resulta bueno y agradable.

En definitiva, si queremos llegar y captar al turista actual, tenemos que tener en cuenta cómo nos encuentran y cómo se mueven a través del mundo digital. Es importante que tanto empresarios como trabajadores se formen y actualicen en cuanto a las nuevas tecnologías y los cambios que se van produciendo en el mercado constantemente.

Y tú, ¿eres exigente cuando viajas? Cuéntanoslo en los comentarios.

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