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10 razones por las que irte a estudiar al extranjero

10 razones por las que irte a estudiar al extranjero

Estudiar lejos de casa y en otro país puede resultar una experiencia muy enriquecedora para ti y para tu currículum. Si aún dudas de si es para ti, te damos 10 motivos por los que deberías formarte en el extranjero.

Está claro que estudiar en otro país, lejos de tu familia y amigos, puede hacerte dudar sobre si será una buena idea o si merecerá la pena. Enseguida se nos pasan por la cabeza posibles impedimentos como el dinero, la distancia, el idioma… Pero alerta spoiler: sí, merece la pena y sí, deberías hacerlo. ¿Por qué? Pues hay muchísimas razones por las que viajar a formarte fuera puede cambiarte la vida, pero hoy te las resumimos en éstas:

 

1. Aprenderás otro idioma

Ya lo hemos comentado en varias ocasiones, una inmersión lingüística completa es la manera más rápida, sencilla y eficaz de aprender un idioma. Al vivir y estudiar allí no te quedará más remedio que intentar entender a los nativos y hacerte entender en tu día a día. Esa necesidad de supervivencia acelera la capacidad de tu cerebro de asimilar ese nuevo lenguaje y, seguramente, conseguirás desenvolverte mejor en dos meses que si hubieses estado dos años en una academia tradicional.

 

2. Saldrás de tu zona de confort

Alejarte de tu familia y amigos, de tu tierra y de todo lo conocido te obliga a salir de tu zona de confort, lo que acelerará tu capacidad de desarrollo en múltiples aspectos. Cuando estás fuera te vuelves más autónomo, aprendes a adaptarte a otras formas de vivir e, incluso, consigues adelantarte a algunos acontecimientos e imprevistos. Por algo no paramos de escuchar que todo lo bueno nos espera fuera de nuestra burbuja de confort. En definitiva, te abrirá un nuevo horizonte tanto a nivel personal como profesional. 

 

Mochilero en la ciudad

3. La educación intercultural 

Conocer otras culturas, integrarte en ellas y desarrollar una nueva perspectiva social es algo cada vez más valorado por las empresas a la hora de contratar a sus trabajadores. Estudiando en otro país podrás comprobar que hay tantas costumbres y formas de vivir como personas. Tener una educación intercultural te aporta valores nuevos y un enriquecimiento personal que no puedes obtener sin ver de primera mano esas historias de cada nueva persona que se cruce en tu camino durante la experiencia.

 

4. Es un valor extra para tu CV

No es lo mismo que en tu currículum aparezca que tienes una carrera y un B2 de un idioma a que figure que esa carrera (o parte) la has estudiado directamente en el extranjero y allí has adquirido un B2 o el nivel que sea. Las empresas saben que apostar por un trabajador que ha estado en el extranjero es un valor seguro, ya que buscan esa capacidad de desarrollo y adaptabilidad que el 99% de las personas que se forman fuera adquieren durante ese período. Además, son conscientes de que has podido desenvolverte en un país con un idioma distinto a tu lengua materna, por lo que ya no se trata de un título si no de dominarlo de verdad. Sin duda, tu currículum pasará automáticamente a estar por delante del de muchos otros candidatos de cara a un puesto laboral.

 

Currículum sobre la mesa de la oficina

5. Aprenderás con otros modelos educativos

Cuando decides que vas a estudiar en el extranjero amplías enormemente el horizonte educativo, es decir, puedes decidir entre los diferentes modelos formativos que existen actualmente en los distintos países y elegir el que mejor se adapte a ti. Cambiar el sistema en el que estudias te ayudará a conocer nuevos métodos de aprendizaje y a obtener nuevas herramientas para ello. A veces, un nuevo esquema de estudio puede ser la clave para que lo superes con éxito.

Además, viajando fuera tienes la opción de especializarte en tu sector en una era en la que cada vez son más importantes los pequeños nichos. Si tu área nació en un lugar en concreto, seguramente se valore más que estudies allí y podrás aprender de manera más específica y enfocada al futuro que quieres conseguir.

 

6. Conseguirás una red de contactos internacional 

Se dice que hay que tener amigos hasta en el infierno y es verdad. Conseguir una amplia red de conocidos y amistades por todas partes del mundo y de diversos ámbitos puede ayudarte en un futuro para viajar más, conocer nuevas actividades o acceder a un puesto de trabajo. Pues bien, vivir un tiempo en el extranjero te abrirá un enorme abanico nuevo de gente que conocer y con la que poder integrarte y desarrollar lazos que pueden terminar siendo amistades duraderas. Sal, socializa y habla con todo el mundo. Estarás practicando idiomas a la vez que creas contactos.

 

Grupo de amigos brindando

7. Podrás hacer más turismo 

Cambiar tu ciudad natal por otro destino te acerca a muchos lugares que seguramente siempre has tenido muy difícil conocer. En tu tiempo libre podrás hacer escapadas, conocer otras ciudades e incluso viajar a países vecinos y hacer turismo. Se vuelve algo mucho más fácil y accesible. Además, cuando creas amistad con los nativos, éstos se convierten a menudo en tus guías y pueden llevarte a sitios menos conocidos y que de otra manera nunca hubieras podido ver ni conocer.

 

8. Accederás rápidamente al mercado laboral 

Si unimos las nuevas competencias que adquieres en base a una experiencia en el extranjero, como la capacidad de adaptación y la autonomía que antes comentábamos, a la educación intercultural y el aprendizaje de un nuevo idioma; tenemos un perfil profesional que destacará muy por encima de aquellos que sólo hayan estudiado en su país natal. Estos valores, junto a tu nueva red de contactos, acelerarán exponencialmente tus posibilidades de acceder al mercado laboral. Las empresas buscan trabajadores con un desarrollo cada vez más completo y, por tanto, esto resulta un valor añadido que suelen tener mucho en cuenta.

Si además, a la hora de elegir un sistema educativo, has elegido un modelo de formación dual, directamente ya formas parte de una empresa y es muy probable que al finalizar los estudios continúes allí; por lo que te ahorras muchos meses de ese bucle en el que se encuentran la mayoría de universitarios en nuestro país a los que no contratan sin experiencias pero tampoco les dan la opción de conseguirlas.

 

Chica feliz en el ordenador

9. Desarrollarás una mentalidad global

Empaparte de una cultura extranjera te hace ver la propia desde otra perspectiva, lo que ayuda a crearte nuevas ideas, visiones y opiniones acerca de ti, tu vida y del mundo que te rodea. Tras vivir en el extranjero ya le habrás perdido el miedo a salir de tu zona de confort, por lo que automáticamente se te amplían las metas y objetivos porque ya no dependen del lugar al que tengas que ir para conseguirlas; además de que ya estarán libres de muchos prejuicios con los que crecemos de forma inconsciente. Una mentalidad global hará que incluso te plantees cosas que antes ni siquiera imaginabas y que puedas comprender mejor el funcionamiento de otros sistemas de trabajo y de otras formas de vida; lo que ayudará a que te adaptes más rápido a una nueva situación y que crezcas personal y profesionalmente.

 

10. Te pagarán por estudiar allí

Hemos dejado lo mejor para lo último y es que sí, hay países que te pagarán porque estudies allí. Cada vez más universidades luchan por el sobrenombre de Internacional porque genera prestigio y atrae a más estudiantes, por lo que facilitan mucho la integración y la entrada de estudiantes forasteros a sus clases. Pero no sólo eso, los propios gobiernos quieren formar a jóvenes de fuera de sus fronteras para que se queden allí y aumentar su mano de obra cualificada, por lo que dan multitud de ayudas y becas que te sustentan mientras estudias. Hay ayudas al transporte, para el alojamiento o incluso una mensualidad para tus gastos de manutención. Es el caso de países como Australia, Dinamarca, EEUU o Alemania.

Así que si después de todas estas razones seguías preocupándote por el coste de ir a estudiar a un país extranjero, ya no tienes que preocuparte por ello.

 

Maleta y pasaporte

 

En conclusión, estudiar en el extranjero es una experiencia inolvidable y muy enriquecedora que, sin duda, marcará un antes y un después en tu vida. Puede suponer una gran diferencia en el futuro y acercarte a lo que realmente quieres, para que puedas trabajar en tu sector con mejor calidad de vida.

Fotos: Pixabay y Pexels.

Piérdele el miedo al alemán

Piérdele el miedo al alemán

Sí, sabemos que el alemán es un idioma que, visto desde fuera, asusta. Y mucho. Pero, ¿realmente es un miedo fundamentado? ¿De verdad es tan difícil como parece? Vamos a analizarlo.

La gran mayoría de experiencias en la vida dependen de la perspectiva con la que las mires. Suele ser muy típico que, cuando visitas un parque de atracciones, al mirar la montaña rusa desde fuera sientas miedo y te parezca demasiado fuerte. Y puede que en ocasiones esto sea cierto, pero a menudo ocurre que, una vez que te has subido, descubres que no era para tanto y que podías disfrutarlo mucho.

 

Periódico berlinés

 

Lo mismo ocurre con el alemán. Es un idioma que siempre ha generado fama de ser difícil, agresivo, duro… Pero nada más lejos de la verdad. Los alemanes no siempre están enfadados ni hablan gritando como creemos los españoles. Bueno, puede que estando de fiesta sí monten bastante bullicio, pero no a diario. En realidad, si te alejas de estos prejuicios, el alemán resulta ser una lengua bastante susurrada gracias a su sonido /sh/ y además, casi siempre se pronuncia todo tal como se escribe, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, con el inglés, lo cual facilita mucho el comenzar a entender las primeras palabras y expresiones.

Si aún no te has convencido del todo, te vamos a dar unos consejos para que puedas soltarte y compruebes que, como con cualquier idioma, con práctica y tiempo lograrás hablarlo con soltura.

Sumérgete a fondo

Sí, el concepto de la inmersión lingüística es un éxito asegurado a la hora de aprender una lengua extranjera. Cuando viajas a otro país donde no hablan tu mismo idioma, no te queda más remedio que intentar entenderles y hacerte entender como puedas. Esa necesidad de comunicarte hace que tu cerebro asimile la información a un nivel mucho más alto.

El instinto de supervivencia acelera la capacidad de absorber todas esas nuevas palabras y expresiones. Por ello, si tienes la oportunidad de vivir en Alemania, no dudes en aceptarla. Escuchar alemán las 24 horas del día hará que tu mente se acostumbre y se adapte rápidamente y te será muchísimo más fácil aprender alemán.

 

Estudiantes ordenador informal

 

Sal de tu zona de confort

Los españoles tenemos la costumbre de intentar hablar en nuestro idioma siempre que podemos. Muchas veces ocurre que cuando viajamos al extranjero, si encontramos un grupo de españoles (o italianos, portugueses…) nos pegamos a ellos como lapas.

Es normal que por afinidad decidas acercarte a estos grupos y disfrutar de esa cercanía, que cuando estás fuera de casa te hace tanta ilusión. El problema es que así se forman una especie de guetos de los que luego es muy complicado salir. Y la verdad, no olvides que has viajado al extranjero para aprender idiomas, así que sal de ahí. Intégrate en grupos de alemanes, socializa, conoce gente local de todas las edades con la que compartir experiencias y anécdotas. Esto va a hacer que te vayas soltando y que cada vez puedas hablar alemán más fluido y con gran riqueza de expresiones que verdaderamente se utilizan, más allá de las que te enseñan en los libros de texto.

 

Tablet y ordenador

 

Netflix and chill, pero en alemán

Tengas o no la oportunidad de irte fuera, ver películas y series en el idioma que quieres aprender es otro de los clásicos consejos que siempre funcionan. Puedes comenzar con aquellas que están enfocadas a un público infantil o familiar, ya que seguramente el vocabulario sea bastante más sencillo; o, si lo prefieres, ponte a ver tus series y películas favoritas en alemán, con o sin subtítulos. Lo importante es que tu cerebro se vaya acostumbrando a escuchar el nuevo idioma para que te sea más fácil adoptar nuevas expresiones o corregir tu pronunciación. Pocas excusas son mejores que ésta para poder pasarte las tardes en modo sofá, manta y peli.

 

Jóvenes charlando en el salón

 

Vergüenza cero

Suéltate y habla, no importa que te equivoques. La vida diaria no es un examen. Relájate y no tengas miedo de hablar porque con la práctica es como mejor se aprende. Añade unas risas cuando tengas un fallo y a seguir intentándolo, no pasa nada. ¿O acaso los niños cuando comienzan a hablar no se equivocan nunca?

No te olvides que frente a un idioma nuevo estás en ese mismo punto, así que se trata de tomártelo con calma y seguir practicando. Con cada error estarás más cerca de hablar alemán correctamente.

En definitiva, al contrario de lo que pensamos, el alemán es un idioma como otro cualquiera. Lo importante es la voluntad de aprenderlo, ser constante y tener paciencia. Esperamos que con estos consejos dejes de tener pesadillas con la lengua germana y te decidas a comenzar a practicarlo. Bis bald! 🙂

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