¿Por qué vivir en Friburgo cambiará tu vida?

¿Por qué vivir en Friburgo cambiará tu vida?

Los españoles solemos pensar en Alemania como un país con clima frío, idioma difícil y muy industrial. Y, la verdad, puede que no nos falte razón, pero hay mucho más que eso. Existen rincones que te van a enamorar y, sin duda, harán que quieras mudarte a vivir allí.

Estamos hablando, cómo no, de la región de la Selva Negra; un territorio con paisajes y pueblos de cuento que nada tienen que envidiarle a la Alsacia francesa o a los alpes suizos. Friburgo, o Freiburg, es su puerta de entrada; pero, además, es la cuarta ciudad más grande de Alemania. Es conocida especialmente por sus canales de agua y por ser una ciudad universitaria que recibe a más de 24.000 estudiantes al año. 

Freiburg, ciudad verde

Pero, sin duda, el título que más orgullosos están de lucir sus habitantes es el de la “ciudad verde”. Y es que Friburgo está declarada la capital ecológica alemana con diferencia y, probablemente, sea la urbe más sostenible de Europa. Algo rápidamente apreciable mientras paseas por sus calles, ya que en todo el centro no verás ni un solo coche. En su lugar, tranvías, bicicletas y peatones son los verdaderos dueños de las calles. Y la verdad, además de que esto hace que la ciudad sea mucho más tranquila y se respire un aire bastante puro, también hace que puedas disfrutar mejor de sus suelos adoquinados y su estética medieval.

Friburgo fue una de las zonas más castigadas durante la Segunda Guerra Mundial. Se destruyó el 80% de la ciudad a causa de los bombardeos. Pero, lejos de quedarse en ese gris de las cenizas, decidieron hacerla resurgir cual ave fénix y convertirla en la ciudad verde que es ahora. En su reconstrucción, ya enfocada desde un modo sostenible, se han recuperado los edificios históricos y ese aire de cuento que consigue la arquitectura gótica europea. Sin duda, en cuanto contemples sus calles, rincones y recovecos, vas a enamorarte completamente de este lugar.

Calles del casco histórico de Freiburg

El enclave en el que se encuentra también ha favorecido mucho esta evolución. Friburgo es la ciudad más cálida de Alemania gracias a sus 2.000 horas de sol al año. Algo muy a tener en cuenta para cualquier español (y sobre todo malagueño) al que le cueste renunciar a nuestro clima. Allí sí te vas a encontrar cielos azules e, incluso, un verano caluroso. Pero no te preocupes, podrás refrescarte en sus canales de agua que recorren la urbe al más puro estilo veneciano. Eso sí, ten cuidado si te caes, ya que según cuenta una de sus leyendas, quien ponga el pie en un Bächle (canal) por accidente, acabará casándose con un Freiburger o una Freiburgerin.

Tanto sol hace que puedan generar su propia electricidad casi de manera autónoma, puesto que la mayor parte de la energía la obtienen a través de los múltiples paneles solares que se encuentran tanto en los edificios públicos como en las viviendas particulares. De hecho, son pioneros en los llamados «edificios pasivos», que ahorran el 90% de la electricidad gracias al aprovechamiento de recursos y su arquitectura sostenible.

Puente azul o Wiwili en Friburgo

En cuanto a la movilidad, tampoco tendrás que preocuparte por cómo llegar a los sitios, ya que toda la población tiene siempre cerca una parada de tranvía que te conectará con cualquier punto de la ciudad. O si lo prefieres, puedes moverte en bici sin problemas, gracias a sus más de 400km de carriles que se han creado para ello.

Cuando quieras viajar fuera del casco histórico y sumergirte en la naturaleza, solo tendrás que subirte al que es el funicular más largo de Alemania (recorre unos 1.200 metros en 20 minutos), encargado de conectar el centro de la ciudad con la Selva Negra, concretamente, el famoso cerro Schauninsland.

Funicular que conecta Friburgo con la Selva Negra

Si te apasiona el senderismo o sencillamente quieres saber de primera mano si los bosques de esta región son tan verdes y frondosos como parecen en las fotos, ésta será una más de las razones por las que mudarte a Freiburg. Y es que hay multitud de senderos que puedes recorrer con imponentes miradores en plena naturaleza que harán que llenes la memoria de tu móvil con las fotos tan sólo el primer día que lo visites.

Calle del centro de Freiburg

En definitiva, su emplazamiento, su clima y el desarrollo que ha vivido la ciudad en los últimos años hacen que cada vez más empresas y personas decidan visitar Friburgo para conocer de primera mano cómo se vive de manera sostenible sin renunciar a ninguna de las comodidades del mundo urbano. Un lugar precioso, sostenible, con ambiente universitario y buen tiempo… No tardes mucho en hacer las maletas 😉 

 

Piérdele el miedo al alemán

Piérdele el miedo al alemán

Sí, sabemos que el alemán es un idioma que, visto desde fuera, asusta. Y mucho. Pero, ¿realmente es un miedo fundamentado? ¿De verdad es tan difícil como parece? Vamos a analizarlo.

La gran mayoría de experiencias en la vida dependen de la perspectiva con la que las mires. Suele ser muy típico que, cuando visitas un parque de atracciones, al mirar la montaña rusa desde fuera sientas miedo y te parezca demasiado fuerte. Y puede que en ocasiones esto sea cierto, pero a menudo ocurre que, una vez que te has subido, descubres que no era para tanto y que podías disfrutarlo mucho.

 

Periódico berlinés

 

Lo mismo ocurre con el alemán. Es un idioma que siempre ha generado fama de ser difícil, agresivo, duro… Pero nada más lejos de la verdad. Los alemanes no siempre están enfadados ni hablan gritando como creemos los españoles. Bueno, puede que estando de fiesta sí monten bastante bullicio, pero no a diario. En realidad, si te alejas de estos prejuicios, el alemán resulta ser una lengua bastante susurrada gracias a su sonido /sh/ y además, casi siempre se pronuncia todo tal como se escribe, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, con el inglés, lo cual facilita mucho el comenzar a entender las primeras palabras y expresiones.

Si aún no te has convencido del todo, te vamos a dar unos consejos para que puedas soltarte y compruebes que, como con cualquier idioma, con práctica y tiempo lograrás hablarlo con soltura.

Sumérgete a fondo

Sí, el concepto de la inmersión lingüística es un éxito asegurado a la hora de aprender una lengua extranjera. Cuando viajas a otro país donde no hablan tu mismo idioma, no te queda más remedio que intentar entenderles y hacerte entender como puedas. Esa necesidad de comunicarte hace que tu cerebro asimile la información a un nivel mucho más alto.

El instinto de supervivencia acelera la capacidad de absorber todas esas nuevas palabras y expresiones. Por ello, si tienes la oportunidad de vivir en Alemania, no dudes en aceptarla. Escuchar alemán las 24 horas del día hará que tu mente se acostumbre y se adapte rápidamente y te será muchísimo más fácil aprender alemán.

 

Estudiantes ordenador informal

 

Sal de tu zona de confort

Los españoles tenemos la costumbre de intentar hablar en nuestro idioma siempre que podemos. Muchas veces ocurre que cuando viajamos al extranjero, si encontramos un grupo de españoles (o italianos, portugueses…) nos pegamos a ellos como lapas.

Es normal que por afinidad decidas acercarte a estos grupos y disfrutar de esa cercanía, que cuando estás fuera de casa te hace tanta ilusión. El problema es que así se forman una especie de guetos de los que luego es muy complicado salir. Y la verdad, no olvides que has viajado al extranjero para aprender idiomas, así que sal de ahí. Intégrate en grupos de alemanes, socializa, conoce gente local de todas las edades con la que compartir experiencias y anécdotas. Esto va a hacer que te vayas soltando y que cada vez puedas hablar alemán más fluido y con gran riqueza de expresiones que verdaderamente se utilizan, más allá de las que te enseñan en los libros de texto.

 

Tablet y ordenador

 

Netflix and chill, pero en alemán

Tengas o no la oportunidad de irte fuera, ver películas y series en el idioma que quieres aprender es otro de los clásicos consejos que siempre funcionan. Puedes comenzar con aquellas que están enfocadas a un público infantil o familiar, ya que seguramente el vocabulario sea bastante más sencillo; o, si lo prefieres, ponte a ver tus series y películas favoritas en alemán, con o sin subtítulos. Lo importante es que tu cerebro se vaya acostumbrando a escuchar el nuevo idioma para que te sea más fácil adoptar nuevas expresiones o corregir tu pronunciación. Pocas excusas son mejores que ésta para poder pasarte las tardes en modo sofá, manta y peli.

 

Jóvenes charlando en el salón

 

Vergüenza cero

Suéltate y habla, no importa que te equivoques. La vida diaria no es un examen. Relájate y no tengas miedo de hablar porque con la práctica es como mejor se aprende. Añade unas risas cuando tengas un fallo y a seguir intentándolo, no pasa nada. ¿O acaso los niños cuando comienzan a hablar no se equivocan nunca?

No te olvides que frente a un idioma nuevo estás en ese mismo punto, así que se trata de tomártelo con calma y seguir practicando. Con cada error estarás más cerca de hablar alemán correctamente.

En definitiva, al contrario de lo que pensamos, el alemán es un idioma como otro cualquiera. Lo importante es la voluntad de aprenderlo, ser constante y tener paciencia. Esperamos que con estos consejos dejes de tener pesadillas con la lengua germana y te decidas a comenzar a practicarlo. Bis bald! 🙂

El poder atrayente de Málaga

El poder atrayente de Málaga

De entre todos los posibles enclaves internacionales para extender el modelo de formación Dual de ISBA, Klaus Vogt, junto con los equipos de Kolping y EFE, eligió Málaga. Y no es de extrañar. La capital malagueña se ha convertido en los últimos años en un punto más que estratégico para el turismo y el tejido empresarial.

 

Pero, ¿qué es lo que hace de Málaga un lugar tan atractivo?

 

Para empezar, sus múltiples conexiones nacionales e internacionales permiten una rápida comunicación con cualquier ciudad de Europa. De hecho, su aeropuerto es el cuarto de España en cuanto al número de pasajeros y uno de los más importantes de Europa. Si además le sumamos que su puerto recibe a más de 200 cruceros al año, nos encontramos con un punto clave en el que confluyen miles de turistas y empresarios de cualquier parte del mundo.

 

Y ¿qué ocurre cuando toda esa cantidad de gente llega a la ciudad? Pues que se encuentran con un ambiente cercano y abierto. Los y las malagueñas son personas que no dudan en ayudarte si lo necesitas y que te hablarán como si te conocieran de toda la vida. Vamos, que puedes estar seguro de que te acogerán con los brazos abiertos.

 

Fachadas del centro histórico de Málaga

 

Este carácter tan amigable enamora a todo aquel que lo conoce, lo que hace que en los últimos años haya aumentado la creación de empresas en toda la provincia (un 7,6% solo en el período de enero a noviembre de 2018). Porque no, la Costa del Sol no es solo sol y playa, que también. Aquí encontrarás una vida cultural inmensa, que ha crecido desde los vestigios romanos y árabes de la ciudad (puedes visitar el Teatro Romano y la Alcazaba, enclaves en pleno centro que respiran historia y belleza); hasta el arte más moderno y actual como el que puedes encontrarte en el Centre Pompidou (muy cerca de la playa de la Malagueta), por tan sólo poner un ejemplo de los muchos museos y galerías que llenan las calles malagueñas.

 

En definitiva, se trata de un emplazamiento que concentra el mayor flujo de turistas de toda Andalucía y que se encuentra en constante ebullición y cambio. Málaga es una ciudad que evoluciona cada día, junto con sus empresas y su gente, apostando por una comunicación más cercana con todo aquel que se acerca a conocerla y por un turismo sostenible, actual y para todo tipo de gustos.

 

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